La herida Ocaña

El profesor Sergio Braulio Veliz Rodríguez ha tenido la gran amabilidad y la cortesía de enviarnos la recensión que acaba de publicar del libro Confesiones de un filósofo desaparecido en combate, de nuestro viejo y compartido amigo Enrique Ocaña.

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El algoritmo del porro

J. R. Alonso de la Torre prevé una próxima legalización del cannabis en España en un artículo publicado ayer en el diario extremeño Hoy… todo ello basado en un algoritmo creado por tres profesores de la Universidad de Oporto.

Juan Ramón, Federico y los vehículos de ebriedad

El poeta, músico y psiconauta extremeño, con fama de iconoclasta, Jonás Sánchez Pedrero, parece dispuesto a desvelar la relación con los vehículos de ebriedad de las vacas más sagradas de la literatura española.

Si en el núm. 242 de la revista Cáñamo, correspondiente al mes de febrero de 2018, dedicó un artículo a “Juan Ramón Jiménez y los opiáceos” (que, por lo visto, levantó ampollas en algunos círculos próximos al consagrado poeta), en el núm. 253 de la misma revista, correspondiente al primer mes en curso del año que acaba de comenzar, ha publicado otro artículo titulado “El cocktail García Lorca”… que además ha tenido la gentileza de dedicarme. ¿Qué puedo decir?… Pues, ¡enhorabuena y gracias, amigo!

Sexo y cohetes

En su línea de dar a conocer personajes tan interesantes como olvidados (Polly Adler, Egmont de Bries, Gloria Laguna, etcétera), nuestro buen amigo Javier Fernández Rubio acaba de publicar dentro de la colección Altoparlante el libro Sexo y cohetes. El mundo oculto de Jack Parsons, de John Carter, con una introducción de Robert Anton Wilson (uno de nuestros gamberros psiquedélicos favoritos).

En su corta vida, 37 años, John Whiteside “Jack” Parsons encarnó varios roles diferentes en una vida atormentada pero gloriosa. Durante el día, el genio poco ortodoxo de Parsons creó un combustible sólido para cohetes que ayudó a los Aliados a ganar la Segunda Guerra Mundial y con el que la NASA envió naves espaciales a la Luna. Cofundador de Jet Propulsion Laboratory y Aerojet Corporation, un cráter lunar fue nombrado después con su nombre. Por la noche, Parsons se llamó a sí mismo ‘El Anticristo’ cuando realizaba los rituales de Aleister Crowley para crear un nuevo tipo de ser humano que finalmente destruiría el Cristianismo. Jack Parsons murió repentinamente en una enorme y misteriosa explosión que aún hoy no se ha esclarecido.

Una nueva apuesta de El Desvelo Ediciones por la que desde aquí nos inclinamos.